Del verano al otoño debemos adaptar nuestras rutinas, al igual que las de nuestras mascotas. Y es que estas se ven más afectadas de lo que podrías imaginar al cambio de estación.

Al igual que nos pasa nosotros, los animales deberán adaptarse a cambios repentinos, con los cuales es posible no sepan cómo lidiar. Por lo que dependerá de sus dueños velar por su salud en todo momento.

El otoño y sus consecuencias en mascotas

Que las personas podamos adaptarnos tranquilamente a los cambios de estación y lo que estos traen consigo, no significa que nuestras mascotas tengan la misma facilidad. Sin ir mucho más lejos, tan solo la alteración en la temperatura y el nivel de luz son factores que pueden crearles alteraciones hormonales. Las cuales a su vez influirán en el metabolismo del animal.

Eso significa que los efectos de este cambio pueden incluir una disminución considerable en el apetito, así como modificaciones en la actitud y el comportamiento. Haciendo que hasta la mascota más activa se vuelva no solamente perezosa, sino también apática, será más difícil de lo normal poder tratar con ella.

Al mismo tiempo, si las temperaturas descienden mucho esto aumentará el consumo de energía para mantener la temperatura corporal, y poder mudar el pelo. Esta es una característica típica que la naturaleza les ha otorgado a nuestras mascotas.

La cual activa cierto “componente de hibernación”, que les ayuda a conservar energía y recuperarla más rápido. Pero a cambio de una actividad muy reducida, en otras palabras, no moverse en absoluto.

Eso no es todo, también debemos tener en cuenta que, por lo general salimos menos de nuestro hogar durante el otoño. ¿Qué quiere decir eso? Nuestra mascota ahora gasta aún menos energía, aparte de comer más de lo acostumbrado. Una combinación que si se alarga durante todo el otoño podría terminar añadiendo unos cuantos kilos de más.

Por esto es recomendable preparar una dieta sana, equilibrada y nutritiva para nuestras mascotas. Se le debe dar prioridad a la calidad de las comidas, no a la cantidad, aunque sea poco alimento siempre y cuando este le aporte un gran contenido calórico. Para así ganar energía dejando de lado el ganar peso.

Alergias, parásitos y la importancia de visitar frecuentemente al veterinario

Con el clima pasando a ser uno más bien húmedo, esta se vuelve la época perfecta para el desarrollo de parásitos. Así que es posible que tu mascota pueda contraer parásitos con algo tan simple como pisar un charco de agua acumulado después de una lluvia. Algo que sucede porque allí se concentran muchas bacterias al mismo tiempo.

Los resfriados también son comunes dado el descenso de la temperatura. Estos mismos debilitan el sistema inmunológico, haciéndolo más propenso a ceder por la infiltración de parásitos. Sin mencionar otros posibles padecimientos que se pueden dar por estas circunstancias, como la aparición de artritis, irritación de piel o descamación.

Incluso si ninguno de estos síntomas llegara a presentarse, debes acostumbrarte a hacer visitas periódicas a tu veterinario de confianza. Pues nunca está de más asegurarse de que tu mascota está en perfecta condición.

En caso de que realmente estuviese padeciendo de un problema que no pudiste notar con anterioridad, como la proliferación de parásitos, será una suerte descubrirlo antes de que dejara consecuencias.

Cambios de comportamiento, ánimo y alergias

Una vez más, las bajas temperaturas son las causantes de los problemas. Las mascotas pueden presentar resfriados, alergias, y problemas respiratorios por el cambio repentino del clima.

En el caso de gatos y perros, los síntomas se pueden notarse relativamente con facilidad si prestas atención a tu mascota. Mucosidad, fiebre y tos, es usual que presente tales síntomas y la mayoría del tiempo no debería de escalar a nada más.

Pero eso no quiere decir que debas restarle importancia, más aún si la mascota en condición está dentro de un grupo de riesgo. Es decir, que tenga alguna enfermedad previa, sea muy joven o muy viejo. Evita a toda costa los lugares fríos y húmedos, ya de por si estos efectos se notan en cualquier parte, sin embargo, hay algunas zonas en las que el efecto es agobiante.

Tampoco dejes que se moje las patas, asegúrate de limpiarlas y secarlas una vez entre en casa. Ello para evitar cualquier rastro de humedad. Acondiciona tu casa para generar calor constantemente y mantener la temperatura de forma más eficaz.

Por último, asegúrate de mantener activa a tu mascota, porque el clima le incitará a reducir sus ánimos, y no solo puede ser problemático una vez acabe el otoño, sino que podría resultar hasta mortal en el peor de los casos.

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